Obra en Obra: Galia Eibenschutz

Por - 02/06/2017

Galia Eibenschutz intervino la obra en Tonalá 348 como parte de la edición de primavera 2017 de Obra en Obra. Durante los cinco días de preparación para la muestra se dedicó a realizar trazos sobre las paredes con aplanado de cemento de los distintos espacios del primer piso de la construcción. Para trazar utilizó pasteles suaves jumbo color negro y toda la extensión de su cuerpo. El resultado fueron líneas y líneas que formaron patrones de repetición.

“La arquitectura comienza en el cuerpo. Son líneas que se proyectan en el espacio a partir de la escala humana. Líneas que convergen unas con otras armando espacios habitables de tercera dimensión. Líneas que se sobreponen, se tejen, se enrollan, se tensan, se detienen unas con otras.

El proceso de construcción también comienza en el cuerpo, son los maestros albañiles que traducen esas líneas y las llevan a una tercera dimensión, poniendo un block sobre otro, con sus manos, hasta hacer una pared y después comenzar con la siguiente. Un edificio está construido por muchas personas que manualmente, en un ritmo constante, van poco a poco levantando muros, colando techos, apuntalando, clavando, aplanando, enyesando, cargando… La obra es un organismo tenaz en constante movimiento y cambio. Una acumulación de ruido y esfuerzo.

Ellos con su oficio construyendo espacios habitables. Yo con el mío, habito espacios y trazo líneas inservibles.”

Cada espacio habitado y trazado adquirió un carácter particular debido a la potencia de las líneas en conjunto. Galia logró crear una vivencia específica en cada uno de estos espacios todavía desnudos, definida también por la distinta iluminación natural que los distintos muros reflectan. En los dos días de muestra, además, los dibujos dialogaron con herramientas y materiales de construcción que se fueron quedando junto a ellos en el proceso de obra durante la semana.

El sábado las puertas se abrieron al público una hora antes de lo normal, una hora antes de que los trabajadores terminaran su medio turno. Se abrieron para presentar una acción que se llevó a cabo principalmente en el patio del primer nivel y que se dividió en tres partes. (1) Galia trazó líneas orgánicas creadas con los movimientos circulares de sus brazos en toda la extensión del muro que acompaña el patio y que va desde el fondo del terreno hasta el frente. Mientras iba avanzando, con ayuda de los maestros Noé y Daniel para poder subirse a las tablas colocadas sobre burros de madera, las posturas y los movimientos de sus brazos y de todo su cuerpo se fueron modificando. Logró así distintas líneas, distintas figuras y distintos patrones. La sensualidad de dibujar con el cuerpo sobre la hosca obra construyó un ambiente único e imágenes inspiradoras. (2) Cuando estos trazos terminaron de hacerse, Galia y el maestro Noé comenzaron un baile poético, conectados por un polín que cada uno sostenía en un extremo. La coreografía evolucionó y aparecieron dos círculos de alambre, en instantes sólo ella se trasladaba con los objetos y, en otros, fue acompañada por el maestro. Recorrieron el patio, no sólo a nivel de piso, sino también sobre las tablas levantadas. El diálogo entre los bailarines inundó la obra con un evento insólito y el trazo efímero de sus sombras sobre el piso enfatizó la importancia del instante, del presente, que caracteriza Obra en Obra. (3) Para terminar y cerrar el ciclo, Galia volvió a trazar sobre la pared. Nuevamente círculos, pero esta vez utilizando como guía uno de los de alambre. Estos trazos no los hizo sola, sino en conjunto con el maestro Noé. Mientras fue avanzando la acción, Galia comenzó a reaccionar al sol y al cansancio. Con la cara roja, el sudor y la pintura negra sobre su piel y su ropa, terminó desapareciendo por el hueco que hay al centro del patio. Lo trabajadores levantaron la tapa de madera para que pudiera irse y la volvieron a colocar cual telón que baja y marca el final de una obra.

Como la acción se llevó a cabo durante horario de trabajo, estuvo acompañada constantemente por los ruidos y las voces naturales de la obra, la banda sonora de fondo para la atmósfera. Sumando a esto, por momentos, aparecieron en escena trabajadores preparando mezcla, cargando material o subiendo objetos con poleas. Algunos se asomaban mutando de actores a espectadores de la acción, con mirada curiosa y desconcertada. Esta relación con la cotidianidad de la obra la han vivido todos los artistas que han sido parte de Obra en Obra durante sus días de montaje, sin embargo el público nunca había estado presente. Esto hizo que la acción de Galia fuera un evento aún más especial; evidenció las ideas de las que partió y que han acompañado el proyecto desde la primera edición. Mostró el diálogo entre la construcción y el arte, la manera en la que los artistas y los obreros trabajan juntos para la creación de las intervenciones efímeras.

Queda solamente un fin de semana de esta segunda edición de Obra en Obra, se llevará a cabo en Tonalá 148 y estará a cargo de Mario Navarro. La intervención estará abierta al público los días 3 y 4 de junio.

 

Última intervención:

03-04   Junio   Mario Navarro   (Tonalá 148)

 

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